Dominio, hosting y SSL: lo que necesitás entender antes de lanzar tu sitio web
Antes de lanzar cualquier sitio web hay tres cosas que hay que entender bien: dominio, hosting y certificado SSL. Parece técnico pero hay decisiones importantes que tomar, y tomarlas mal tiene consecuencias concretas.
OSCARLEON
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Antes de hablar de diseño, de contenido o de marketing, hay tres cosas que determinan dónde va a vivir tu sitio web y cómo va a funcionar: el dominio, el hosting y el certificado SSL. Son decisiones que la mayoría de la gente delega completamente en el proveedor que construye el sitio — y eso puede ser un problema si algún día necesitás cambiar de proveedor o si el proveedor original desaparece.
Esta guía no es para que configures todo vos mismo. Es para que entiendas qué es cada cosa y puedas tomar decisiones informadas.
El dominio: tu dirección en internet
El dominio es tu URL — oscarleon.app, miempresa.com, restauranteXYZ.com.ar. Lo comprás a través de un registrador de dominios (GoDaddy, Namecheap, o locales según el país) y se renueva anualmente.
Lo más importante: el dominio tiene que estar registrado a nombre de tu empresa o a tu nombre personal, no a nombre del proveedor que construyó tu sitio. Si el proveedor tiene el control del dominio y la relación termina mal, podés perder acceso a tu propia dirección web. Es raro pero pasa, y las consecuencias son serias.
Para elegir el dominio: priorizá .com si tu negocio es regional o internacional. Si tu negocio es estrictamente local, el dominio de país (.com.ar, .com.mx, .co, etc.) puede tener ventajas de SEO local. Evitá dominios con guiones o difíciles de deletrear — la gente los escribe mal.
El hosting: donde vive tu sitio
El hosting es el servidor donde se almacenan los archivos de tu sitio web. Cuando alguien escribe tu URL, el navegador hace una solicitud a ese servidor, que devuelve los archivos que forman tu página.
Hay tres categorías principales: hosting compartido (múltiples sitios en el mismo servidor — más barato, menor performance), hosting VPS (un servidor virtual dedicado — más caro, más control y performance), y hosting administrado (el proveedor se encarga de la configuración técnica — más caro pero menos dolores de cabeza).
Para la mayoría de los sitios de pymes, el hosting compartido de calidad (no el más barato del mercado) es suficiente. Los problemas aparecen cuando hay mucho tráfico, funcionalidades complejas, o cuando el hosting es de tan baja calidad que afecta la velocidad de carga.
¿No sabés qué hosting y dominio necesita tu proyecto?
Como parte de cualquier proyecto que hacemos, recomendamos la infraestructura correcta para cada caso. Sin sobredimensionar ni quedar corto. Empezamos con una consulta sin costo.
El SSL: por qué el candado verde no es opcional
SSL (Secure Sockets Layer) es el protocolo que encripta la comunicación entre el navegador del usuario y tu servidor. Se identifica por el "https://" en la URL y el candado en la barra de dirección.
Tener SSL no es opcional por dos razones concretas. Primero: Google penaliza en los resultados de búsqueda los sitios sin SSL y muestra una advertencia de "No seguro" en el navegador — lo que destruye la confianza del usuario antes de que vea tu sitio. Segundo: sin SSL, cualquier dato que el usuario ingresa en tu sitio (formularios de contacto, datos de pago) viaja en texto plano y puede ser interceptado.
La buena noticia: la mayoría de los proveedores de hosting incluyen SSL gratuito a través de Let's Encrypt. Si tu sitio no tiene SSL activo, es algo que se puede resolver en minutos a nivel de configuración de hosting.
La trampa del "todo incluido" que no incluye todo
Algunos proveedores de desarrollo web incluyen dominio y hosting en el precio del proyecto — lo cual parece conveniente pero puede crear una dependencia problemática. Si el dominio y el hosting están a nombre del proveedor, vos no tenés control real sobre tu presencia web.
La configuración que recomendamos: el dominio y el hosting contratados directamente por el cliente, a su nombre y con sus datos de pago. El proveedor puede ayudar a configurarlos, pero el control tiene que ser tuyo desde el día uno.
Si tenés dudas sobre la infraestructura de tu sitio actual o si estás por lanzar un proyecto nuevo y querés entender qué necesitás, escribinos. Es parte de la conversación inicial que tenemos antes de cualquier proyecto de desarrollo web.
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